Muy solícitas en todas las esferas, la mayoría de las dominicanas: como madres, esposas, amigas, hijas, hermanas. La actitud es cautivadora, pero se corre el riesgo de no poner límites y conducirnos incapaces de decir “no”, para evitar que situaciones o personas nos absorban al punto de descontrolar nuestra vida y hacer que nos olvidemos de nosotras mismas.
Hay féminas que hacen de la vida y demandas ajenas, su vida. Su día a día depende de llenar las necesidades de los hijos, del esposo, la familia o los amigos.
Esa dinámica puede ser su mejor forma de sentirse a gusto, pero el estrés y el agotamiento psicofísico jugarán malas pasadas si no es cambiada de vez en cuando.
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