Ser despistado es problemático. Las dificultades de memoria pueden hacer un caos del día a día de esas personas, generador de estrés y causante de pérdida de tiempo.
El despistado olvida la propia lista de cosas para hacer elaborada con el objetivo de no obviar sus pendientes. Pueden ayudarse mediante reglas sencillas de organización; disciplina y metodicidad son los grandes aliados.
El principal consejo de los expertos es centrarse en pocas actividades a la vez, pues a mayor número, más actitudes de despiste.
Llevar siempre una libreta de apuntes para tomar nota de toda circunstancia relevante, ideas y conversaciones incluidas, con la mayor inmediatez posible. Evitar las anotaciones en papeles sueltos ya que provocan mayor dispersión y desorden.
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