En el siglo XV el Renacimiento significó el entierro del oscurantismo de la Edad Media y así habrá de replicarse en la época contemporánea, plantean ciertas filosofías. Supuestamente el presente caos del mundo equivaldría a la insondable oscuridad que precede al amanecer; el signo infalible de que se aproxima un ciclo planetario más humano y promisorio.
Aquel, otro y todo estadio social superior se quedará en ilusión para República Dominicana mientras el Estado no tenga efectivas respuestas para la grave amenaza del crimen transfronterizo organizado en sus tantas vertientes: narcotráfico, tráfico y trata de humanos; comercio de armas; depredación ambiental. Algo así como la sombría normalidad de nuestra frontera. Y aún no lo hemos visto todo.
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