En el tránsito vehicular capitaleño, los caballeros muestran un manejo más agresivo pero las mujeres somos menos corteses. 27 de Febrero con Winston Churchill, en circulación este- oeste.
Mantenía la luz direccional izquierda y la mano sacada durante la luz roja pues me disponía a girar en U. Tan pronto el semáforo cambió, si no reacciono rápido casi me expongo a perder el brazo; la intransigente conductora a mi izquierda no asintió a concederme el paso.
Un conductor masculino me hubiera permitido maniobrar, mi certeza. La solución de todo problema comienza en admitirlo y como conductoras las mujeres mayormente nos manifestamos arrogantes hasta lo irracional. Pisoteamos armas de poder femenino verdadero: sensibilidad, humanidad y respeto.
Comentarios (0)