Que la globalización y la modernidad amenazan la tradicional siesta española, discutían estos días en España. La “pavita” vespertina es sacrilegio para muchos; no para la Asociación Nacional de Amigos de la Siesta, defensora y promotora de la práctica.
Con eminente razón. La siesta aporta probados beneficios: favorece la productividad; promueve la actividad cerebral y el buen ánimo, entre otras ventajas. La siesta es saludable y lo ratifican los ultra laboriosos científicos japoneses.
Los dominicanos de seguro que estamos en mayoría de su lado. Nuestra afición a dormir después de mediodía es tan arraigada que a lo mejor a la siesta debemos nuestro ser nacional alegre y festivo, presente hasta cuando nos quejamos de la “situación”.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (1)