Por momentos la dinámica económica traída por el orden globalizador se visualiza muy injusta y desigual para países como el nuestro. Antes que a nosotros, la apertura global parece estar beneficiando a todos los otros: Nuestras expectativas sobre el libre comercio y sus posibilidades están desinfladas ante los desalentadores efectos del DR-CAFTA.
En el presupuesto nacional la deuda externa está primero que cualquier necesidad del país por esencial que sea; nos llevará el diablo pero a los acreedores internacionales se les paga. Sin fronteras para expandirse a todo territorio donde puedan ampliar negocios, muchas empresas de inversión extranjera se instalan aquí pero está por verse su real impacto en el empleo.
Hay que reevaluar esto.
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