En función de las compras, reuniones familiares y demás actividades de celebración, conforme avanzan los meses finales del año muchas amas de casa que normalmente sacan su tiempito en la mañana o en la tarde para ejercitarse, abandonan la rutina física. Pero para andar anímicamente mejor en los agitados días que se aproximan vale más no saltarse la caminata en el Botánico o en el Mirador. El cerebro y consecuentemente nuestro organismo en general, está anímicamente en alta después de una sesión de ejercicio, debido a la acción de las endorfinas liberadas durante el entrenamiento. Nos recompensan con un efecto sistémico relajante, que propende a elevar la auto estima personal y mantener la mente optimista.
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