Ante la realidad creciente de familias formadas por parejas del mismo sexo, en unos cuantos años habrá una generación proveniente de hogares donde los padres fueron dos mamás o dos papás.
¿Repercutirá o no ese modelo parental en la personalidad individual o social de los jóvenes?
¿Tendrán los hijos o hijas de padres gay algún perfil diferente al de los de padres heterosexuales atribuible exclusivamente al modelo sexual de los progenitores?
¿Construirían una mejor o peor sociedad que la nuestra, eminente producto heterosexual?
Serían de las cuestiones que las sociedades discutirán en unas cuantas décadas. Para establecer si puede haber algún valor social de importancia en la preferencia sexual, al margen de posturas moralistas o religiosas.
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