Mostrar debilidad es saludable. Las personas equilibradas no reparan en admitir las penas, carencias o fragilidades individuales.
Aunque los dominicanos en general acusamos una positiva tendencia a conversar con mucha libertad de los problemas individuales, no nos conducimos tan abiertamente tratándose de reconocer limitaciones o errores propios.
Comprensiblemente. Los seres humanos propendemos a ignorar nuestras fallas o culpar a otros de ellas, mientras apuntamos acusadoramente hacia las ajenas.
Contrario a esa improductiva actitud, admitir los defectos no significa vivir con sinceridad para con nosotros mismos y los demás, lo que redundará en paz interna y crecimiento humano. Insistir en la crítica o la condena constante al prójimo es pérdida de tiempo que atrasa.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)