La UASD emprende otro proceso electivo y de nuevo, los manidos discursos entre los aspirantes a rector o rectora: Que son la sangre nueva; la seguridad de efectiva gerencia y modernidad para la institución.
Alcanzada la rectoría, se alega que la “falta de recursos” impide cumplir lo prometido.
Si yo pudiera votar en la UASD, escogería al candidato que prometiera promover un cambio del estatuto hacia un real fortalecimiento institucional de la rectoría y demás posiciones de gobierno, lo que empieza por extender el periodo de gestión.
Una universidad que cambia autoridades cada tres años no puede alcanzar ni consolidar avance alguno por más dinero que reciba. Abordar ese paso exigiría previamente la despolitización de la academia.
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