Es doloroso que por mandato de organismos internacionales gerentes extranjeros hayan sido designados al frente de las distribuidoras eléctricas. Pero mejor que sangrar por la herida del nacionalismo conviene reflexionar en lo relativo al tipo de consecuencias traídas por nuestra cultura de administración pública, donde el criterio político se superpone al gerencial.
Antes que el partido debiera ser la eficiencia la condición innegociable para permanecer en posiciones de dirección estatal. Al menos en áreas de alta exigencia técnica debiera convenirse un compromiso de despolitización.
O lo hacemos o nos aseguramos muchos otros fracasos como el del sector eléctrico, más la vergüenza de que vengan de fuera a imponernos el orden que pudo surgir de nosotros.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)