“Amiguita, usted está bien, no tiene que rebajar; lo único que tiene que rebajar es la nariz”. Caminaba yo una vez por el Botánico cuando un mozalbete me espetó el gracioso comentario. Reí de buena gana pero otrora las burlas contra mi nariz me lastimaban.
Reírse de sí mismo es una actitud positiva aunque difícil de cultivar, particularmente durante la adolescencia.
Para los teens es problemático aceptarse a sí mismos con todo y defectos, se miden con una vara muy rígida.
Los padres deben ocuparse a conciencia de combatir esa conducta. Es imperativo enseñar a nuestros hijos a reírse de sí mismos, como rasgo denotativo de sana autoestima; están obsesionados con la perfección.
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