A lo mejor la modifican pronto pero de lo bueno de la actual Constitución es que con ella, enfrentamientos entre Gobierno y empresarios como el de las últimas semanas están llamados a no repetirse.
Durante coyunturas electoralistas nuestros gobiernos postergan toda decisión relativa a ajuste financiero, conducta acrecentada desde las elecciones de medio término, particularmente con las de 2002. Que nos manejaríamos temporalmente con un nivel previsto de déficit fiscal estuvo contemplado como parte del acuerdo con el FMI para enfrentar la crisis de 2008.
Pero al tomar las medidas para cerrar el hoyo pasadas las elecciones, el gobierno afecta su credibilidad. Luego, no puede esperar que los ciudadanos devuelvan flores.
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