Más del 90% de las empresas de Taiwán, país con buen nivel de desarrollo, son pequeñas y medianas. Una firma como Acer fue en sus comienzos un mediano negocio que nació gracias al financiamiento oficial.
La política del gobierno taiwanés es evaluar la factibilidad de proyectos empresariales a los fines de agenciarles financiamiento; en el programa califican hasta producciones cinematográficas. Tenemos un equivalente local de esa plataforma, el Promypime, que acopió sus éxitos, especialmente durante sus comienzos. No logró, no obstante, consolidarse en cuanto a las expectativas originales. La inatención al capítulo constituye una debilidad que amerita ser revisada por las autoridades económicas.
El manejo macroeconómico no puede ser la exclusiva prioridad.
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