Entre los dominicanos el ánimo emprendedor es vigoroso. Difícilmente abandone su país quien encuentre aquí la oportunidad de progresar mediante su propia iniciativa empresarial.
Tristemente muchos sueños se ven frustrados ante las persistentes dificultades que enfrentan los pequeños y medianos negocios.
La crisis eléctrica, la falta de verdaderas políticas de apoyo oficial –pese a los muchos años cacareando el tema- y de reglas claras de competencia local, obstaculizan el avance de la gente que quiere crecer empresarialmente en su país, sin favores espurios de por medio.
El modelo de apoyo a ciudadanos “inquietos” del gobierno de Taiwán es factible y podemos explorarlo. Cada pequeña y mediana iniciativa empresarial abortada es un fracaso de la nación.
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