La indignación ciudadana que se puso de manifiesto a través del portal de El Caribe y varios otros de la prensa nacional, fue tan contundente que obligó al presidente del Senado a desandar rápidamente sus pasos en lo relativo al aumento salarial para los miembros de la Cámara Alta.
Por más justificaciones que se dieran, que el Senado de los seis años se estrenara anunciando más privilegios en su beneficio era ofensivamente irritante e inaceptable para el país.
El anuncio promovió un clima de opinión delicado, de consecuencias imprevisibles para la gobernabilidad, que felizmente ha sido desactivado. Actuación política inteligente y oportuna, alivia que aquella intención fuera rectificada. El país confía en que ésta sea sincera y sostenible.
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