El chapuzón que vale más que mil palabras fue el ayer domingo del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien se sumergió junto a una de sus hijas en aguas del Golfo de México, específicamente en la playa Panama City Beach, en La Florida, considerada por expertos una de las 10 mejores de la nación norteamericana.
La Casa Blanca distribuyó la foto donde Obama y Sasha aparecen nadando felices.
Ninguna mejor forma de dar seguridades al mundo de que la tragedia petrolífera provocada por la British Petroleum ha sido superada y que el turismo y otras actividades de negocios en el área pueden reanudarse.
Las relaciones públicas eficaces se construyen mediante el propio ejemplo.
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