Si no fuera por las dos únicas residencias a oscuras -la mía una de ellas- y el poste de luz que apagado sume la calle en penumbras, cualquiera piensa que mi sector no sufre apagones; casi todas las casas lucen normalmente iluminadas. Disponen de inversor o planta, por efecto de la cultura de las soluciones individuales.
Conforme esa perniciosa práctica estoy llamada a hacer un lío y adquirir a plazos baterías y demás para apertrecharme y evitar la tortura de vivir en la edad de piedra. Me resisto a ello. Mediante las soluciones particulares cuanto hemos hecho es subsidiar la ineficiencia del Estado y eximirlo de cumplir su responsabilidad. Alto, el precio pagado por nuestro individualismo.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)