Para considerar razonable una carga fiscal dominicana, actualmente de un 14%, en los parámetros de naciones desarrolladas –40%–, antes los ciudadanos dominicanos tendríamos que estar convencidos de que pagar más impuestos nos reportará a todos, seamos o no de partidos, tengamos o no apellidos o posiciones de influencia social, la calidad de vida de aquellos países, particularmente en materia de servicios públicos.
El país todavía carece de la fortaleza institucional que asegure una distribución justa y efectiva de los recursos por parte del Estado. Construirla precisa del funcionamiento de la ley y la dirigencia política responsable y visionaria que caracteriza la vida pública de las naciones avanzadas.
Emulemos esa faceta y luego podremos justificar la fiscal.
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