“Coger la seña” implica, en buen dominicano, discernir a la altura oportunista de las circunstancias. Cuando el contratista enviado por la distribuidora de electricidad para resolver un problema de mi suministro expuso que me correspondía comprar el cable nuevo necesario para sustituir uno quemado, sabía que aquello no era posible pero intuí que antes que resistirme me convenía dejarme llevar.
Tan pronto manifesté mi conformidad me evitaron “las molestias” de trasladarme al comercio, tenían el cable justo disponible en el vehículo. Lo “cotizaron” en 900 pesos y realizaron su trabajo con notable esmero.
Me cobraron el “cargo” sin documento alguno de por medio y ni me devolvieron, aunque les pagué con 1,000.00. El timo fue consensuado.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)