Tal como maravillosamente plasmara Huchi Lora en su merengue “El olor de la lluvia”, los días lluviosos estimulan de manera muy característica el proverbial ánimo para la contertulia y el arrumaco colectivo que distingue a los dominicanos.
“El día está bueno para…”, nos decimos y marcamos el arranque para el té, el chocolate de agua o el “caldito”, que de paso propician un buen momento entre familia, amigos o compañeros de trabajo.
Además de relajarnos y acariciarnos el espíritu, el tesito o chocolatito consumidos estos días como parte del ambiente de lluvia, fueron beneficiosos para nuestra capacidad cerebral. Ambas bebidas y el vino, contribuyen a la inteligencia, al mejorar la memoria y promover la agudeza mental
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