Mi viuda madre desempeñó tan bien como pudo su doble rol de madre-padre, pero sin un papá viendo por mí, no descarto repercusiones negativas en mi carácter por efecto de la carencia; la figura paterna es determinante en la formación de niños y niñas.
Como rémora de nuestra cultura machista, tradicionalmente en nuestra sociedad los padres no cultivaban un vínculo emocional fuerte con los hijos, asumiendo el rol de proveedores.
El patrón cambia y hoy los padres dominicanos lucen más dispuestos a disfrutar una paternidad verdaderamente humana. Superan tabúes de género y se manifiestan comprometidos con el apoyo personal y la expresión de amor hacia sus hijos. Ellos elevan en importancia el Día de los Padres.
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