Arzobispo Nouel, día de un año. Caminaba distraída mientras cruzaba la vía en dirección oeste- este. Al aproximarme al otro lado de la acera, desde un carro público una pasajera me voceó: “¡Tú no estás en el campo!”.
Volví la cabeza y percibí su expresión de menosprecio, mientras el chofer sonreía en forma burlona.
Me percaté de que por mi falta de precaución casi me atropellan, pero cuanto lamenté fue nuestra propensión al uso de estigmas con intención de rebajar a los otros frente a nosotros.
Si bien me sentiría orgullosa de ser campesina, no lo soy. Una sociedad menos violenta también empieza con mirarnos cada uno y considerar desestimar ciertos prejuicios de clase.
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