Inhóspito y desconocido, el mundillo de las apuestas deportivas para mí. Inimaginable que alguna vez podría yo tan siquiera pensar en apostar dinero a nada ni nadie; la “magia” del pulpo Paul me sedujo hasta llegar a evaluar la posibilidad.
No aposté (¡Por Dios!) pero probablemente otros alrededor del mundo sí lo hicieron por primera vez estimulados por la onda del peculiar cefalópodo.
Imposible establecer hasta qué punto ocurriría pero tomando en cuenta el poder de influencia de los medios de comunicación y dada la tremenda atención concedida al tema del pulpo “psíquico”, indudablemente el negocio deportivo mundial, específicamente el fútbol, deberá al inefable animal buena parte de sus ganancias estos días.
¡Oh, el marketing!
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)