Daba cuenta recientemente el doctor Marino Vinicio Castillo, del exitoso estreno de los “Súper Tucano”, cuya vigilante acción habría evitado el aterrizaje en el país de naves con cargamento sospechoso.
Celebramos entusiasmados las actividades de las costosas naves militares pero, ante la agilidad con la que los narcotraficantes cambian sus metodologías, no hay que dudar que dentro de poco sean declaradas infuncionales y entonces “debamos” adquirir en el extranjero dos o tres submarinos u otro dispositivo orientado a detectar las naves con droga que viajan bajo el mar.
Dado la intensificación del control aéreo regional, el ilegal negocio apuesta con todo a rudimentarios pero efectivos submarinos para transportar la mercancía desde Colombia hacia Centro y Norteamérica.
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