Las declaraciones del representante local del Banco Mundial, Roby Senderowitsch, invitado ayer al almuerzo de Multimedios del Caribe, fueron admirablemente descarnadas.
Una radiografía palpitante y precisa de los padecimientos de la sociedad dominicana: nuestros bajos índices de desarrollo humano; el alto costo de las soluciones individuales mediante las cuales la clase media sortea la falta de servicios públicos; la dolorosa realidad de que mientras la economía crece, el país no logra reducir la inequidad social.
Senderowitsch expresó su asombro por las cisternas y plantas o inversores eléctricos, y no es para menos. Son punto de referencia de una situación que aunque vista como normal en nuestro medio es reflejo de una compleja patología social y política.
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