Innegable el buen manejo de la macroeconomía por parte del Gobierno. La República Dominicana observa crecimiento con baja inflación; se nos reconoce como uno de los países de América Latina que mejor ha sorteado los embates de la crisis económica, luego de un pesaroso 2009.
Pero la desgracia nacional representada en los deficientes servicios públicos, repercute en que la familia promedio no ve reflejados en su cotidianidad los beneficios del avance económico de la nación.
Si el Estado devolviera efectivamente a la población lo que pagamos en impuestos y no hubiera que vivir haciendo malabares financieros para mal llenar las necesidades que corresponde a éste atender: electricidad, salud, educación, seguridad, transportación, agua potable, sí que sentiríamos que progresamos.
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