Penélope actuaba con un objetivo consciente cuando en la noche deshacía el tejido realizado en el día. Una vez alcanzada la cima, Sísifo debía empezar de nuevo a rodar la piedra, en una repetitiva e interminable tarea impuesta como castigo por los dioses.
Muchas veces nosotros llevamos dentro nuestros propios Penélope o Sísifo y, aunque mayormente en forma no consciente, saboteamos reales posibilidades de transformar nuestras vidas y alcanzar nuestras metas de éxito profesional, familiar, social, afectivo.
Autosaboteamos nuestro crecimiento al aplazar decisiones o acciones importantes.
Culpar a las circunstancias o a otros por irrealizaciones o buscar disculpas y sumirnos en el lamento por no hacer lo que pudimos hacer para mejorar. Hacer conciencia sobre tan negativas actitudes nos ayuda a excluirlas de nuestras vidas.
El momento para jugar o hablar con nuestros hijos o comunicarnos mejor con la pareja es ahora ¿Por qué seguir evitándolo?
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)