Aunque en nuestra sociedad los valores están trastocados y se reverencia más el estatus que el ser, el éxito que se alcanza desestimando el comportamiento ético es eminentemente falso y superfluo.
El verdadero triunfador “no utiliza artificios engañosos; primero porque contrariarían su corazón y segundo, porque sabe que una victoria alcanzada de esa manera destruye la confianza y el respeto hacia sí mismo”, dice un famoso psiquiatra y escritor.
La ética es la interiorización y aplicación individual de los principios y valores morales en nuestras actividades cotidianas, sacrificarla en nombre del dinero u otras conquistas materiales nos hace miserables no solamente ante los demás, aun peor, ante nosotros mismos, independientemente de que actuemos con apego a las leyes.
El triunfo social o económico que resulta de relativizar o acomodar la ética a los intereses personales o profesionales, puede asegurarnos satisfacciones y reconocimientos puntuales pero nunca verdadera trascendencia humana.
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Comentarios (1)
RD no ha podido escapar. La Etica disuelve la corrupcion y viceversa.