Si sus niños no mienten asegúrese de que no los puso a escuchar a Mozart de bebés. Me arriesgo a la inferencia por atreverme a relacionar con intención humorística dos curiosas investigaciones científicas.
Por un lado, ahora resulta que no hay evidencias de que poner música de Mozart a los bebés les produzca efecto cerebral beneficioso alguno como suele creerse. Lo que sí refleja un funcionamiento cerebral adecuado es que los niños hablen mentiras, así como suena.
A tal punto es buen signo que los niños mientan que los investigadores han llamado a los padres a no preocuparse de las mentiras de sus hijos pequeños, éstas no implican que los “locos bajitos” serán mentirosos de adultos, sino que realizan adecuadamente ciertas funciones del pensamiento.
Estudios aislados pero que abordan ambos el tema del desarrollo cerebral infantil, útil información para la actualización de progenitores al borde de un ataque de nervios.
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