El orden público está desafiado no solamente por la alta criminalidad organizada, también por bandas delincuenciales que intranquilizan sectores de clase media, donde operan con absoluta impunidad ante la indiferencia policial.
Mi vecindad de residencia desde hace años es blanco de delincuentes provenientes de sectores como Cristo Rey y barrios populares de Los Ríos.
Prácticamente ninguna familia se ha librado del ataque de esos pillos, que penetran a las casas violando enrejados y cerraduras, actúan preferentemente antes del mediodía y toman como botín prendas de oro, aparatos electrónicos y electrodomésticos sofisticados.
Conozco de una residencia que ha sido robada en cinco ocasiones, al momento la desesperada propietaria piensa en vender y mudarse.
Con cada robo la policía se presenta y hace aparatosos aspavientos técnicos: toma de huellas digitales, testimonios de personas, patrullaje por los próximos dos o tres días pero no controla el problema ni siquiera en lo mínimo.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)