Faltando ya pocos días para las elecciones municipales y congresuales del próximo 16 de mayo, es de esperar que el ambiente electoral siga como hasta ahora, en calma y con un nivel de equilibrio solo entorpecido en menor medida por algunos pronunciamientos verbales que, justo es señalarlo, no han llegado a alcanzar la virulencia de otras contiendas cívicas.
Aunque por otros motivos todavía el ejercicio político en el país es bastante deplorable y, en consecuencia, necesita seguir avanzando, hay que destacar como un hecho positivo la ausencia de confrontaciones y hechos violentos.
Algunos lo atribuyen al poco entusiasmo que estos comicios han despertado en la población y que se manifiesta en un proselitismo bastante reducido.
Sin embargo, podría deberse también a que la gente ha comenzado a madurar para actuar con mayor moderación, sin renunciar a sus compromisos partidarios, pero sin dejarse arrastrar por pasiones y juicios viscerales.
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