Introducir o sacar de Estados Unidos más de diez mil dólares constituye una grave irregularidad si la suma no es declarada a las autoridades y lo propio ocurre en la República Dominicana, porque los interrogantes al respecto están consignados en un formulario de la Dirección General de Aduanas que los viajeros deben llenar como parte de un rigor ineludible.
Sin embargo, en un caso que contradice en su esencia y magnitud la razón de esta normativa, dos hombres que fueron sorprendidos en una embarcación con US$1.2 millones, aunque su abogado alega que eran US$5.0 millones, son muy afortunados o cuentan con buenos padrinos, porque fueron puestos en libertad, luego de que, de forma sorprendente e inexplicable, las autoridades no presentaran acusación alguna en su contra.
La moraleja parece ser que en la vida hay que nacer con suerte o tener la astucia necesaria para salir de graves embrollos.
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