La celebración en el país del Día Internacional del Trabajo se ha convertido en un ritual cada vez más deslucido. Las mismas quejas, iguales frustraciones y muy pocas innovaciones, fuera del contexto que vive el mundo e incluso del desarrollo que se experimenta en el país con nuevas industrias, negocios y plazas comerciales.
Cada primero de mayo es lo mismo: los trabajadores o más propiamente los gremios que se atribuyen la representación de éstos, dicen que la fecha los encuentra más desamparados que nunca, muchos de ellos dizque todavía fuera de la protección de la Seguridad Social.
Quizás lo más positivo sea que, a pesar de todo, el país cuenta con paz laboral. Pero estaríamos mejor en esa materia si los sindicatos cumplieran cabalmente con su rol y si el sector patronal se preocupara más por promover la capacitación y mejor calidad de vida de su personal.
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