No soy supersticiosa pero el martes en la tarde tuve motivos para el escepticismo. No lo tenía en agenda en ese momento pero apersonada en un negocio de impresión y copiado con el objetivo de obtener unas copias como parte de una tarea escolar de mi hija, decidí imprimir unos artículos que portaba en un USB.
“Déjame aprovechar”, me dije, sin tomarme mucho tiempo para analizar el fólder que presumía contenía exclusivamente el material de mi interés, unas sesenta páginas que harían RD$300.00, más o menos.
La empleada procedió a imprimir “todos los archivos de Word que están ahí” conforme le pedí y tras una breve espera cuestionó ¿Y es un libro que usted está haciendo? Me presentó un grueso e inesperado fardo de hojas que me hizo llevar las manos a la cabeza. Mandé a imprimir, inadvertidamente, un material innecesario. ¿El palo que dao ni Dios quita? RD$1,700.00.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)