Es de esperar que, eximidos de sustituir el semáforo, los agentes de la Amet actuarán contra la conducta abusiva de los conductores ante las que de manera generalizada se hacen de la vista gorda, perezosamente resguardados bajo la sombra fresca de un buen árbol citadino.
Es enervante cuan impertérritos permanecen los policías mientras individuos desfachatados violan las normas de tránsito en sus propias narices.
Con la absoluta y permisiva indiferencia de “los amé”, conductores sin la mínima civilidad irrespetan la luz roja, obstaculizan el paso en los carriles de solo doblar, penetran en vía contraria u otras tantas diabluras sin que nada pase.
Comprensible que la magnitud del irrespeto ciudadano pudiera desbordar las posibilidades de reacción y de efectividad de Amet pero de ninguna manera la solución está en cruzarse de brazos, salvo en casos de uso de celular o no uso del cinturón. Urge más diligencia.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)