La negativa de la estrella de Titanic, Kate Winslet a que unas fotos suyas para la portada de una famosa revista fueran retocadas con el propósito de hacer que la actriz luciera delgada, dio mucho que hablar en el mundo del entretenimiento.
La postura marcó un precedente y le granjeó gran simpatía a la Winslet entre el público femenino, muchas mujeres se sintieron identificadas con una figura de Hollywood que no renegaba de libras de más ni de celulitis, aspecto real y común a cualquiera.
Nuestros candidatos políticos, hembras y varones, más bien prefieren la artificialidad, a juzgar por sus fotos de campaña.
Exhiben rostros artificiosamente perfectos, llegamos a encontrarnos con personas sobre los 40 años sin una sola arruga ni imperfección facial.
La excepción la pone el póster de una reconocida diputada peledeísta. Su cara aparece adecuadamente natural y no por casualidad, apuesto.
Cuida la credibilidad.
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