Desde los 90, cuando reinó aquel “Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus”, el tema de las diferencias entre el cerebro femenino y el masculino cautiva y provoca.
Fascina la aproximación de la ciencia a las razones por las que los hombres tienen comportamientos que a las mujeres nos resultan eminentemente contradictorios y en consecuencia llegan a motivar mucho choque a nivel de la relación de pareja. Verbigracia, la queja femenina de que esposos o compañeros no escuchan lo dicho por sus consortes.
Nosotras hablamos y hablamos y ellos parecen idos, absortos en otros asuntos.
Básicamente la culpa es del cerebro masculino. Este tiene menos áreas de procesamiento verbal que el femenino, esto es, una menor capacidad de uso y producción de palabras.
Su “silencio” también está relacionado a la menor producción de hormonas como la serotonina y la oxitocina, en comparación con la de las mujeres.
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