Si tras pagar un artículo cualquiera nos queda la sensación de que debimos haber elegido otro, nuestra emoción puede ser la clave para decidir.
Prestar atención a la intuición, ese sexto sentido o alarmita interna que nos llega repentinamente, debe ser práctica cotidiana de todo “buen pensador”. “Nuestros pensamientos conscientes representan solamente una fracción de lo que ocurre en nuestros cerebros.
En un momento dado, el inconsciente toma grandes cantidades de información, de la que no estamos siquiera atentos y la procesa muy rápidamente. Basado en su conclusión, el cerebro genera emociones.
De modo que nunca desestime el sutil sentimiento que le llama a evitar aun ese plato tan especial, su computadora personal está tratando de decir algo”.
La recomendación es una de las “diez maneras para ser un buen pensador”, historia publicada por la cadena CNN sobre principios simples que podemos aplicar para obtener más de nuestra mente.
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