En la cultura política criolla mayormente se hace política en nombre del interés personal-partidarista y desde esa postura no se escatiman medios de combate.
Así, proyectos públicos o privados concebidos con fines desarrollistas serios se convierten en blancos de ataque, la táctica comprende manipular la opinión pública para hacer verdad la mentira o mentira la verdad.
Ocurrió en el pasado con el proyecto de capitalización de la CDE cuando Antonio Isa Conde dirigió la CREP; con los bonos soberanos del gobierno de Hipólito Mejía, con el metro y hasta con el desayuno escolar en una u otra oportunidad.
El proyecto minero de la empresa Barrick Gold luce ser la nueva víctima de ese irresponsable comportamiento político, que catapulta el beneficio particular de sus adeptos y de los periodistas que les hacen coro, mientras atenta contra el avance nacional. Cualquier parecido con aquel “Perfecto Idiota Latinoamericano” no es pura coincidencia.
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