El resultado del informe preliminar sobre los estudiantes intoxicados en lo que originalmente se pensaba estaba asociado a la ingesta del desayuno escolar resulta muy revelador y debería servir de lección para evitar en el futuro que en este y en cualquier otro caso similar en que estén en juego cuestiones sanitarias y de salud en general se adelanten juicios y consideraciones radicales a priori, sin estar avalados por estudios realizados con todo el rigor científico.
A diferencia de lo que se pensaba y que en principio se llevó al ánimo y el debate público, en base a las informaciones y opiniones divulgadas a través de medios de comunicación escritos y electrónicos, el percance no fue provocado por la calidad y condición en sí de los alimentos del desayuno, sino por mal manejo de éstos, además de problemas de higiene en los alumnos.
De ahora en adelante se deberá ser cuidadoso en los juicios porque en esto se mueven también muchos intereses.
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