Del discurso me gustó el anuncio de la introducción de mecanismos más efectivos de reclutamiento y control de los miembros de los cuerpos de seguridad, a propósito de la penetración del narcotráfico en Policía, Fuerzas Armadas y DNCD.
El punto es la verdadera novedad de la pasada alocución del presidente Fernández; plantea una visión más trascendente y largoplacista frente al problema. El Poder Ejecutivo parece decidido a ir más allá de las más de una vez proclamadas medidas de “depuración” y tomar parte en situaciones estructurales de los cuerpos castrenses que contribuyen a gestar las lacras de las que ahora nos lamentamos.
¿Tantos generales para qué? Las condiciones de opinión pública y de conciencia entre la oficialidad comprometida con su
rol, están dadas para que la coyuntura de la lucha contra el narcotráfico apuntale el inicio de la transformación castrense que demanda el presente para construir el futuro.
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