La envasadora donde solía comprar el gas propano está cerrada tras la inspección oficial hallar discrepancias –fraude– entre la cantidad del producto puesta en el tanque y lo marcado por la bomba dispensadora.
El negocio estaba en la mira de Proconsumidor, declaró la directora, Altagracia Paulino, ante numerosas quejas recibidas.
Aunque nunca reparé en el tema, al momento advierto que para el bajo consumo de mi familia, el gas duraba poco.
La suspensión de operaciones de la envasadora me satisface pero preocupa que tras ésta se han sucedido signos que apuntan a intentos de desacreditar la responsable actuación de Proconsumidor.
Que se cuestione la efectividad de los aparatos de control, que el director de Digenor acuse a Proconsumidor de usurpar sus funciones, son ataques que no pueden ser pasados por alto.
Más bien deben alertar a los ciudadanos a respaldar firmemente la comprometida gestión de Paulino.
¡Alerta roja!
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