La Cuaresma tiene que ser recibida con la trascendente significación que tiene, no solo dentro de la liturgia cristiana, sino como una invitación permanente a la reflexión sobre la condición humana y la actitud que debemos asumir en la convivencia cotidiana, sin asumir las posturas arrogantes, en base a situaciones temporales de poder e influencia.
El período de cuarenta días de reflexión y penitencia cristiana que se prolonga hasta la celebración de la Pascua o Resurrección y que nos recuerda el provechoso ejercicio del ayuno, el sacrificio, la plegaria y la oración, debería servirnos para meditar sobre aquella expresión latina: “Memento homo, qua pulvis eris et in pulverem reverteris”. (“Acuérdate hombre, que polvo eres y al polvo regresarás”.
Si comprendiéramos de verdad el mensaje que encierra, políticos, funcionarios y ciudadanos en general quizás actuaran de forma más justa y humana.
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Comentarios (1)
No estб seguro de que esto es verdad:), pero gracias a un cargo.
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