Aunque algunas autoridades se empeñan en negarlo o en no admitir la magnitud del problema, lo cierto es que la proliferación de violencia y hechos delictivos es demasiado notoria como para plantear que se trata tan solo de una percepción equivocada de la gente o de los medios de comunicación.
La clásica salida de que son hechos aislados, de algún modo tiende a ocultar la realidad, y hiere la sensibilidad de quienes son víctimas de agresiones y asaltos, además de que constituye un verdadero insulto a sus parientes y amigos.
Una niña de rostro angelical ha sido la más reciente víctima de esta vorágine, al ser alcanzada por un balazo mortal disparado por un bandolero en medio de un asalto, cuando la menor se dirigía a comprar un yaniqueque en Cristo Rey.
Otro caso que probablemente quedará sumido para siempre en un devastador drama familiar sin justicia y protegido por la impunidad.
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