Existen condiciones corpóreas reales que bloquean las posibilidades de perder peso aun a quienes se alimentan de manera balanceada y se ejercitan físicamente.
Si la salud está en orden y no logramos deshacernos de algunas muy indeseadas libras de más, el estrés puede ser el obstáculo.
Este activa la hormona llamada cortisol, que provoca aumento del apetito y dispara la insulina, culpable por excelencia del almacenamiento de grasa corporal.
El estrés promueve fundamentalmente la grasa en la cintura, muy peligrosa para el funcionamiento del corazón. Al finalizar la semana vale tener en cuenta la importancia de guardar la agenda de preocupaciones y dedicarnos a disfrutar del tiempo libre a fin de liberar tensiones, nos merecemos el descanso físico y mental. En familia, en pareja, entre amigos, el fin de semana regala oportunidades de relajación para todos, identifiquemos la más favorable a nuestro estilo e intereses.
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