Una reciente reseña apócrifa en uno de los diarios matutinos que criticaba la alegada mala imagen de comunicadoras dedicadas a hacer opinión en la televisión criolla (no identificadas), es otro ejemplo de que nuestra sociedad demanda de las mujeres la suma perfecta que obvia en los hombres.
Por qué la observación no fue extendida a comunicadores –masculinos- que dejan muchísimo que desear en cuanto a su apariencia televisiva.
Otra posibilidad ignorada era dirigir alguna crítica constructiva a los orientadores masculinos que usan mal el idioma, acusan pobre expresión oral o escaso dominio del tema al hablar en programas de televisión.
No conozco ejemplos de cuestionamientos públicos de ese tipo dirigidos a figuras masculinas, son mujeres el blanco por excelencia.
Lástima que opinantes femeninas bien calificadas profesionalmente, al menor desliz sean atacadas por machos que no van a criticar a sus pares y desgraciadamente, por las propias congéneres también.
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