E n su alocución ayer ante los asambleístas que participaron en el proceso de reforma constitucional, una vez más el presidente Leonel Fernández dio cátedra de elocuencia, de profundos conocimientos de la historia jurídica y sobre todo se destacó por juicios muy certeros del alcance que tendrá la nueva Carta Magna.
Como mujer, uno de los aspectos que más tocó mis fibras más sensibles, fue la forma y el énfasis que el gobernante puso en las garantías que la nueva Constitución ofrece para la defensa de la igualdad de género y de impedir la aplicación de cualquier disposición o medida administrativa que de alguna forma pueda vulnerar esa prerrogativa fundamental y establecer algún tipo de discriminación.
Otro punto resaltante fue la firme convicción expresada por Fernández de que el nuevo marco constitucional impedirá que el país vuelva a vivir el fantasma del golpe de Estado.
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