La Cumbre Por Un Mejor Futuro Para Haití, que concluyó con la Declaración de Santo Domingo, fue una iniciativa exitosa en sus objetivos de gestar una convergencia internacional llamada a articular mecanismos operacionales y financieros efectivos para canalizar la ayuda inmediata a nuestro vecino ante la tragedia que padece, así como asistencia sostenible a mediano y largo plazo.
Las representaciones de Unión Europea, Estados Unidos, Canadá, ONU, OEA, Caricom y de organismos financieros como el BM y el BID presentes en el encuentro convocado por el presidente Leonel Fernández, manifestaron una auspiciosa voluntad de colaboración y, de materializarse ésta en los alcances evaluados, sentaría las bases para saldar en un futuro no muy lejano la que el jefe del Estado llama “deuda histórica con Haití”.
La primera república libre y abolicionista del continente merece un porvenir digno y esperanzador para su pueblo, a la medida de ese grandioso legado.
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