La madre naturaleza ha pegado fuerte a Haití estos últimos años de década.
En 2008 la pérdida de vidas y los estragos en la infraestructura ocasionados por inundaciones debido a fuertes lluvias fueron sobrecogedores; nos conmovió además el caos político y social por efecto de la crisis alimentaria.
Con el terremoto de antier la tragedia ha retornado al hermano pueblo en magnitud desoladora.
La pobreza es un vehículo que potencializa el impacto de eventos naturales hacia los niveles más severos.
La débil o inexistente capacidad de respuesta al desastre, la precaria infraestructura, la escasez de recursos en general, profundizan hasta lo inmanejable la presente catástrofe haitiana y nuestro vecino agrava, impotente, sus padecimientos y privaciones.
En la fluidez de la ayuda internacional residen en lo absoluto las esperanzas de recuperación de Haití y la República Dominicana, de manera ineludible, está llamada a dedicar nuevas energías en ese propósito.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
| < Anterior | Siguiente > |
|---|

Comentarios (0)